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Cómo hablar con su médico

Cuando se tiene la enfermedad de Alzheimer u otro tipo de demencia, es importante trabajar en estrecha relación con su médico de cabecera para controlar el trastorno e impedir que se desarrollen complicaciones. Una buena comunicación, un plan claro de tratamiento y citas regulares con su médico de cabecera pueden contribuir en gran medida a ayudarlo a cuidarse bien y a mejorar su calidad de vida. Con ese fin, es una buena idea hacer que por lo menos un familiar vaya a las citas médicas con usted para que lo ayude a hacer las preguntas correctas a su médico y a recordar las respuestas más tarde. Aquí se encuentra una guía paso a paso para hablar de manera eficaz con su médico sobre la enfermedad de Alzheimer o sobre otras formas de demencia:

Paso uno: Fije objetivos realistas.

Averigüe qué tipo de pronóstico puede esperar, dada su condición actual, y qué es lo que puede hacer, en forma realista, para frenar la aparición de síntomas de demencia. ¿Qué tipos de desafíos físicos y emocionales deberá esperar en los próximos cinco o diez años? ¿Cómo debe enfrentarlos? ¿Qué tipos de modificaciones en su estilo de vida, medicamentos e intervenciones menos tradicionales (tales como fototerapia, zooterapia, arte-terapia, músico-terapia o masajes) podrían servir?

Paso dos: Controle sus medicamentos.

Pregúntele a su médico de cabecera si existen medicamentos que puedan tratar sus síntomas personales y si hay posibilidades de que los beneficios superen los inconvenientes. Algunos medicamentos utilizados para tratar algunos aspectos de la enfermedad de Alzheimer (como alucinaciones o comportamiento agresivo) pueden, en realidad, empeorar otros síntomas (como la confusión). Además, la eficacia de un medicamento puede variar ampliamente de una persona a otra. Si recibe medicamentos, pregunte si existen posibles interacciones o efectos secundarios que usted debiera conocer con otros medicamentos (como medicamentos para la hipertensión o antidepresivos) o suplementos que puede estar tomando para otra afección crónica. ¿Existen medicamentos de venta libre o con receta que usted deba evitar porque pueden agravar sus síntomas?

Paso tres: Observe su estilo de vida.

Averigüe cómo debe modificar su dieta, cada cuánto tiempo debe hacer ejercicio y qué tipos de técnicas para el control del estrés debe practicar (el estrés puede agravar muchos síntomas de demencia). Además, ¿qué tipos de actividad física pueden ayudarlo a mantenerse en movimiento en la mayor medida posible? ¿Existen nutrientes o suplementos que puedan ayudarlo a mejorar el funcionamiento de su cerebro? Si es así, ¿cuál es la mejor forma de tomarlos?

Paso cuatro: Planifique con tiempo.

Pregúntele a su médico de cabecera cada cuánto debe hacer visitas de rutina y qué pruebas debe esperar en estas citas. ¿Qué clases de evaluaciones llevará a cabo el médico para ver si un medicamento le sirve? Averigüe también cada cuánto tiempo debe ver a un especialista para que le haga controles específicos, como del oído, la vista y los dientes, los cuales a menudo se pasan por alto en las personas con demencia. 

Paso cinco: Llene los espacios en blanco.

Para asegurarse de que no está pasando por alto nada importante, es útil hacerle a su médico de cabecera algunas preguntas amplias como: ¿Hay algo más que deba saber? ¿Con qué obstáculos me puedo encontrar en mi cuidado? ¿Qué tipo de síntomas o cambios tengo que informarle siempre?