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Cuidado de su hijo/hija

Ser padres nos llena de recompensas, pero también es una gran responsabilidad. Desde el primer día, cuidar de sus hijos y garantizar su seguridad depende de usted. La información que se brinda aquí puede ayudarlo a comprender mejor las necesidades de su hijo o hija en desarrollo y aprender tácticas para manejarlas, a fin de que los pequeños puedan crecer lo más saludables, seguros y felices posible.

Atención prenatal

Durante su embarazo, debe visitar a su ginecólogo-obstetra una vez por mes para que le haga los controles prenatales de rutina durante el primer y segundo trimestre y luego cada dos semanas durante la mayor parte del tercer trimestre. En el último mes, estas visitas aumentarán a una vez a la semana. En la mayoría de las visitas, le harán chequeos de rutina: le medirán el peso y el abdomen, le harán un análisis de orina, controlarán su presión arterial y la frecuencia cardíaca del feto. Además, es posible que le hagan un examen físico y pélvico y, en algunas visitas, quizás le hagan pruebas de detección de enfermedades de transmisión sexual, diabetes gestacional, estreptococo grupo B, anemia e incompatibilidad sanguínea entre el bebé y usted. Como parte importante durante el embarazo, es probable que deba realizarse un ultrasonido para conocer el desarrollo y el tamaño del bebé. Además, de acuerdo con su edad y los factores de riesgo personales, es posible que le aconsejen hacerse pruebas genéticas o de diagnóstico adicionales. Su proveedor de atención médica también le hará otras recomendaciones acerca de los hábitos alimenticios, el ejercicio y otros asuntos relacionados con su estilo de vida que ayudarán a alimentar la vida que se está desarrollando en su vientre. Una buena atención prenatal es esencial para la salud de su bebé y para prevenir el desarrollo de complicaciones tanto en la madre como en el bebé.

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Atención para el bebé

Su bebé depende de usted para alimentarse, bañarse, cambiarse, sentirse cómodo y para otras formas de atención. La realidad es que cada bebé es diferente de una u otra forma. Algunos bebés son bastante saludables y necesitan en su mayoría una atención de “bebé sano”, lo que implica realizar exámenes físicos normales completos y la administración de las vacunas recomendadas. Otros pueden tener problemas de desarrollo o de salud que demandan la asistencia de médicos especiales, enfermeras y otros profesionales de la salud. De cualquier modo, los proveedores de atención médica necesitarán que usted brinde su conocimiento acerca del comportamiento del bebé, que incluye la alimentación, la manera de dormir, la evacuación del vientre y el desarrollo diario.

Debe buscar atención médica siempre que su bebé:

  • tenga 101 ºF de fiebre o más, si tiene menos de dos meses, o 102 ºF o más si es mayor;
  • tenga diarrea y haya vomitado tres veces o más;
  • tenga secreción en los ojos o los oídos;
  • tenga problemas para respirar por una infección respiratoria;
  • tenga una erupción cutánea rara o un color raro en la piel;
  • no haya mojado ni ensuciado el pañal durante seis horas o más; o
  • simplemente, se comporte como si estuviera enfermo.

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Niños

De vez en cuando, todos los niños se enferman y naturalmente usted deberá visitar a su médico. Sin embargo, también es importante programar consultas pediátricas de “niño sano” en forma anual, con el propósito de que el médico de su hijo o hija pueda determinar si está creciendo y desarrollándose correctamente, realizar exámenes de detección preventivos (en caso de intoxicación con plomo, tuberculosis y colesterol) y mantener al día sus inmunizaciones. Si su hijo o hija tiene una afección médica crónica, como el asma o la diabetes, debe visitar al médico regularmente para garantizar que su enfermedad se controle lo mejor posible.

Una de las cosas más valiosas que puede hacer como padre o madre es ayudar a sus hijos a adquirir hábitos que los ayuden a permanecer sanos física y emocionalmente. Después de todo, los buenos hábitos empiezan en casa, bajo su dirección, ya que el comportamiento de los padres tiene la mayor influencia en los hijos. Por lo tanto, si usted presenta buenos hábitos de alimentación durante las comidas en familia (al incorporar a su plato frutas, vegetales y granos enteros ricos en nutrientes), hace ejercicios como una actividad familiar (por ejemplo, montar en bicicleta todos juntos), respeta su cuerpo (al cuidarlo y al hablar bien de él) y practica buenas técnicas de manejo del estrés (al respirar profundamente antes de gritar cuando está enojado) estará haciéndoles un favor a sus hijos, ya que intentarán seguir su ejemplo.

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Adolescentes

A medida que su hijo/a atraviesa la pubertad, puede comenzar a sentirse incómodo con sí mismo, especialmente en lo que se refiere a cómo cambia su cuerpo de adolescente y cómo el aumento de las hormonas puede afectar los sentimientos. Debido a que pueden surgir problemas con la imagen corporal durante la adolescencia tanto en los niños como en las niñas, es importante ayudar a su hijo o hija a que se sientan orgullosos de lo que su cuerpo puede lograr (por ejemplo, en la pista o cancha de baloncesto) y a que cuiden de él fortaleciéndolo con comidas sanas, suficientes horas de sueño, la cantidad correcta de ejercicios y una buena higiene. El hecho de ayudar a su hijo adolescente a adquirir hábitos saludables y una imagen positiva de su cuerpo puede también ayudar a prevenir trastornos alimentarios, otro posible riesgo a esta edad.

Además, el estrés y la depresión pueden afectar a los adolescentes a medida que intentan afrontar todos los cambios que atraviesan física y socialmente, junto con las presiones de la escuela, las actividades fuera del horario escolar, los trabajos de tiempo parcial, entre otros. En los adolescentes, la depresión no siempre se manifiesta como tristeza. También pueden ser signos de depresión el hecho de dormir de manera excesiva, abandonar actividades que normalmente disfrutaba, discutir o enojarse permanentemente, alejarse de otras personas y tener un comportamiento arriesgado. Si su hijo o hija adolescente manifiesta estos cambios por más de dos semanas, es aconsejable que se le haga una evaluación por depresión.

Si nota que su hijo adolescente tiene tendencia a permanecer despierto hasta altas horas de la noche y a quedarse dormido después de que suena el despertador en la mañana, no se debe a la pereza. Es porque su reloj interno ha cambiado durante la pubertad, lo que provoca que se quede despierto hasta más tarde durante la noche. La mayoría de los adolescentes necesitan cerca de nueve horas de sueño por noche, por lo que si no duermen lo suficiente, pueden tener problemas de concentración, cambios de estado de ánimo y accidentes, entre otros problemas. Es por eso que es importante que ayude a su hijo o hija adolescente a dormir lo suficiente durante la noche y de este modo, tratar de restablecer el reloj del cuerpo. Para lograrlo, es importante atenuar las luces durante la noche (para fomentar el sueño) y exponer a su hijo o hija a luces brillantes en la mañana (para que despierte), apegarse de manera uniforme a un horario para acostarse y levantarse, limitar la ingesta de cafeína y no fomentar largas siestas.

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